Historia San Cristovo Das Viñas

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La iglesia de San Cristóbal das Viñas es una iglesia madre. No sólo las grandes catedrales tienen una historia centenaria. Todos conocemos pequeñas capillas e iglesias que llevan siglos prestando servicios a sus comunidades. Es lo que sucede con nuestra iglesia, núcleo de la parroquia de San Cristovo das Viñas, aunque ahora haya quedado un tanto apartada por el traslado de las viviendas hacia otras zonas y por las comodidades que proporciona el centro parroquial.

Han pasado ya más de cuatrocientos años desde que se celebró el primer bautizo. Andrés era el nombre del primer niño que recibió las aguas bautismales en San Cristovo, el  2 de marzo de 1606, hijo de Manuel Sánchez y Ángeles Pardo. Lo bautizó Juan Antonio Daponte. El 24 de noviembre de 1608, Francisco  de Mora asiste  al  matrimonio que contraen Rodrigo Galán y Teresa de Naya. Estos dos actos son las primeras noticias datadas que se tienen de nuestra parroquia.

San Cristovo das Viñas fue al principio una filial de la parroquia de Santiago de la Ciudad Vieja. En 1867, como consecuencia de una reorganización de las demarcaciones de la diócesis ordenada por Real Cédula de la reina Isabel II, se publica un decreto del arzobispo de Santiago, cardenal Miguel García Cuesta, en el que se refiere San Cristovo das Viñas como iglesia separada de Santiago de La Coruña, “de 1850 almas, de entrada y de Real Patronato. Continuará en la jurisdicción del Rector de Santiago hasta que se nombre cura propio”. Y el 1 de julio es nombrado cura ecónomo Antonio Mesías. Ahí comienza nuestra andadura como parroquia independiente.

Nuestra parroquia fue en sus orígenes una comunidad formada por las familias de los labradores que trabajaban las tierras de su contorno y las plantaciones de viñas que la circundaban. El avance de la ciudad la ha absorbido y modificado el perfil de sus feligreses, ahora ciudadanos de un barrio integrado en el casco urbano de A Coruña.

A San Cristovo das Viñas estaban adscritos territorios que ahora forman parte de otras parroquias de la ciudad creadas con posterioridad. En 1954 se integran en la nueva parroquia de San Rosendo la zona de Ronda de Outeiro, Vioño, Borallón, Nelle y Campo de Tornos, que eran las zonas más pobladas de la parroquia.  En 1966 pasan a la parroquia de San Antonio, de nueva creación, las zonas de San José, el Carballo, La Moura, Fontenova, Cances, La Silva, el Ventorrillo y parte de la avenida de Finisterre. En 1986 pasan a La Milagrosa las zonas de la segunda fase del polígono de Elviña y la avenida de Joaquín Planells.
Otro acontecimiento importante que debemos reseñar fue la construcción del cementerio parroquial en 1833. Hasta entonces se enterraba dentro de la iglesia y en el atrio. La primera persona sepultada en el cementerio es Isabel Boedo, esposa de José Fernández, el 8 de septiembre de ese año. El cementerio también tiene su historia particular; en 1920 sufre una primera ampliación, que cuesta 1404 pesetas y consiste en construir 216 metros de muralla para su ensanche. En 1933, durante la Segunda República, el ayuntamiento de A Coruña se incauta del cementerio, que es devuelto a la parroquia en 1939, en los inicios de la dictadura franquista. Posteriores ampliaciones tuvieron lugar en 1973, 1980 y 1986, año en que se construye el denominado cementerio nuevo.

A lo largo de los más de cuatrocientos años de nuestra parroquia constan gran cantidad de actos y personas, curas y laicos, relacionadas con ella. Sabemos que en 1875 el arzobispo de Santiago, cardenal Payá y Rico confirmó a 206 niños y niñas; en 1954 se abre el primer libro de actas de Cáritas Parroquial; en 1967 se constituye el primer Consejo Parroquial de Pastoral; en 1984 se constituye la Junta Asesora de Economía y en 1985 comienzan las obras de restauración del templo y la ampliación del cementerio. Finalizarán en 1986 con un acto presidido por el arzobispo de Santiago, Antonio María Rouco Varela.

En los últimos tiempos también hemos tenido acontecimientos de importancia para la historia de la parroquia. Quizá el más significativo haya sido la construcción del Centro Parroquial en la zona de El Birloque. En 1992 se elaboró un informe en el que se constata de contar con unas instalaciones más céntricas en el barrio. Para ello se compra un terreno que será entregado a una constructora como parte de un acuerdo para construir un local de 369 metros cuadrados. Ahí es donde tenemos ahora la capilla y los espacios en los que se desarrolla la mayor parte de la actividad de nuestra centenaria parroquia.

Por José Videla

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